Segunda Oportunidad

¿Alguna vez te han lastimado? o quizás, ¿te ha costado perdonar a otra persona que te fallo? Es posible que tu respuesta sea “Sí”. Hoy quiero compartir esta reflexión, sobre las segundas oportunidades.

Cuando alguien en quien confiamos nos falla, es muy difícil que la relación se pueda reparar. Como seres humanos, nos cuesta perdonar y también pedir perdón. Muchos buscamos la venganza y herir de igual forma, pero en Cristo todo es diferente.

En el Nuevo Testamento, en una de las cartas escrita por el apóstol Pablo, nos narra la historia de un amo y su siervo. Esta carta que tan solo cuenta con 25 versículos, guarda un grandioso mensaje. La carta llamada Filemón, el cual era el nombre de la persona a quien fue dirigida, fue escrita desde una prisión, posiblemente en Roma, aproximadamente en el año 60 después de Cristo.

Según lo escrito, Filemón era un hombre ejemplar, de quien se hablaba por su amor, fe y obediencia (Filemón v.5 ). Este tenía un esclavo, quien le había fallado. No se describe con certeza si le había robado, pero se dice que le había causado daño y al parecer le debía algo. El siervo llamado Onésimo, luego de huir de su amo, había conocido a Jesús por medio del apóstol Pablo. Ahora, ¡era un hombre nuevo! y Pablo intercede por él delante de su amo, para que le perdonara y lo recibiera nuevamente.

Es posible que para Filemón fuera difícil volver a confiar en él y tenerlo de regreso en su casa. Quizás pensaría en castigarlo por ser su esclavo. Pero el apóstol Pablo lo anima a que recibiera a Onésimo (Filemón v.18) dándole una nueva oportunidad, perdonando los errores que había cometido y que de ser necesario hasta él pagaría cualquier deuda que tuviera con Filemón. Además, le pide que lo acepte no como a un esclavo, sino ahora como un hermano en Cristo.

Esta carta nos enseña 5 verdades bíblicas:

  1. El evangelio está accesible a toda persona.
  2. El evangelio transforma a las personas.
  3. Por medio de Jesús somos libres.
  4. Todos necesitamos una segunda oportunidad.
  5. El perdón es posible por medio de Jesús.

Así como Pablo intercedió por una segunda oportunidad para Onésimo, Jesús intercede delante de Dios para que por medio de su sacrificio nuestras ofensas sean perdonadas. Gracias a Jesús somos aceptados delante del Padre y perdonados. No merecemos esta oportunidad pero por su gracia somos salvos.

Dios espera que nosotros perdonemos a quien nos ha causado daño y cuanto más si esta persona ha nacido de nuevo. No recordar su pasado porque también nosotros estuvimos en su lugar y hemos nacido de nuevo por medio del Espíritu.

Hoy te invito a que perdones aquel hermano o amigo que te había fallado y que le des una nueva oportunidad. Recuerda lo que dice Mateo 6:14-15 “Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero, si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas”.

Bendiciones!

Autora: Claudia Ogando

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Comments (2)

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