Artículo

¿Por qué Buscamos Sufrir?

Leyendo un artículo de Odeth Figueroa de “Daily Trend” encontré lo siguiente y me encantaría también compartir mi experiencia al respecto:

“Desde que somos pequeños nos dicen que tenemos que ser felices, hacer lo que nos haga feliz, estudiar lo que queramos, amar a alguien que nos ame pero al final siempre terminamos sufriendo y es porque nosotros nos los buscamos, ¡nos encanta el dolor! Porque en realidad la vida es demasiado simple.

La química del cuerpo es la responsable de cualquier tipo de autosabotaje, dígase emocional, profesional, personal, físico, etc.

El ser humano busca placer y dolor en la misma medida, bien dicen que ‘si no duele no sirve’, por ejemplo, hacemos ejercicio, pagamos por subirnos a los juegos de six flags, nos gustan las comedias románticas que nos ponen tristes y nos hacen llorar, las películas de terror, la comida picante, muchos beber y tener cruda al otro día, tatuarnos o perforarnos… 

Cabe destacar que nuestro cuerpo sabe identificar las clases de dolor: aquel que puede soportar, el que causa placer y el crónico. Desde que somos niños nuestro cuerpo comienza a discernir entre el dolor que es peligroso y el que representa una amenaza para nuestra vida.

Los humanos somos los únicos seres vivos que podemos diferenciar entre estas clases de dolor, los animales no lo hacen; por ejemplo, si a un cachorro lo obligas a tirarse de una resbaladilla, nunca más lo hará. Los animales no son capaces hacer esta diferencia ni superar sus temores.”

Mi opinión

Sin embargo, en mi opinión personal, pienso que los seres humanos buscamos eludir nuestras frustraciones refigurándonos en lo que nos hace sufrir para sentirnos mejor, tal vez muchos no estarán de acuerdo conmigo en esta parte, pero es lo que la mayoría de personas hacen, refugiarse en lo que les hace daño para tratar de sentirse mejor, ya sea por un fracaso en el amor, en el entorno laboral, físico o en la vida espiritual:

En un fracaso en el amor, siempre buscamos tener un roce directo o indirecto con la persona que nos hace el daño, siempre la tenemos en nuestra mente y en vez de distraernos, no ponemos a ver las fotos del pasado o a recordar los buenos o malos momentos vividos, y caemos en el sufrimiento intensivo, en vez de distraernos salir y divertirnos, hacemos todo lo contrario, lloramos, nos deprimimos y siempre caemos en el mismo entorno.

En el entorno laboral a veces pasa que hacemos o trabajamos lo que odiamos, tal vez por una necesidad económica, pero terminamos trabajando lo que menos nos gusta llevándonos esta situación a caer en la decepción y es donde sutilmente caemos en el desconsuelo.

En el aspecto físico, siempre buscamos comer o bebemos lo que sabemos que nos cae mal, por ejemplo: el picante, las bebidas alcohólicas o los que nos dolerá, en el caso de los tatuajes, los piercing y las perforaciones; y a veces me pregunto, ¿por qué lo hacemos, cual en la necesidad?

Llegué a esta conclusión cuando pensaba en la parte espiritual:

En lo espiritual las frustraciones no es que no llegan, llegan cuando queremos servirle a Dios de la manera que el solo es merecedor y por cuestión de decisión propia no podemos o “no queremos” pero cuando esa decisión llega a tu vida, tu existencia es totalmente diferente a lo que eras antes, porque no es que el dolor no va a llegar, él va a llegar, pero con una la vida espiritual plena delante de nuestro creador todo será más fácil y placentero.

Dios te Bendiga.

Colaboradora invitada

Fuentes:

  • dailytrend.mx.
  • karoma Akame, Conóceme, 4ta edición.
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