Cuando Dios responde: No

Por muchos años oraba a Dios por peticiones que esperaba que Él respondiera con un sí. ¡Es lo más lógico! Todos esperamos a que Dios responda a nuestro favor, pero, ¿y si no recibo la respuesta que esperaba? ¿qué hay de los No de Dios?

Hay una canción en inglés a la que amo escuchar, se titula Trust in You (Confío en ti) de Lauren Daigle. Esta canción cuando la escuché por primera vez me encantó sin saber aún que decía. Le pedía a mi esposo que la pusiera a tocar una y otra vez. No entendía por qué me llamaba tanto la atención. Pensé que quizás era el ritmo de la canción. Hasta que decidí buscar lo que significaba cada palabra, y un fragmento de la canción en su traducción dice: «aunque Dios no mueva las montañas que necesito que Él mueva, cuando no separe las aguas que me gustaría, para poder caminar, o cuando no dé respuesta al clamor que le hago, a pesar de eso confiaré en Él».

Entonces, fue cuando más me impactó la canción y lloré porque era lo que necesitaba escuchar. A veces pensamos que cuando Dios queda en silencio o simplemente nos niega lo que pedimos es porque Él no nos escucha. Pero contrario a este pensamiento, Jeremías 29:11 dice: Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.”
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Dios es Omnisciente, conoce todo. Él sabe aquellas cosas que nos convienen y las que no. Los planes que Él tiene para nosotros van más allá de nuestros deseos terrenales o de nuestros caprichos. Como Padre, Dios no accede a todo lo que pedimos, algunas veces porque pedimos mal (Santiago 4:3), tenemos falta de fe (Marcos 11:24); no somos perseverante en la oración (Lucas 18:1-8), pues como seres humanos pensamos que Dios debe responder de inmediato a nuestro clamor y nos desesperamos. Otra razón es porque el Señor conoce que no es el tiempo (Eclesiastés 3:1)

Recuerdo que cuando era más joven, oraba a Dios por alguien que para mí era la persona indicada. Fui perseverante en la oración, oraba cada día, creía que mi fe superaría cualquier obstáculo. Pero al cabo de tres años la respuesta de Dios fue un no. ¡Siempre había imaginado que Dios me respondería si! Creía ver señales por doquiera, pensaba que su silencio era porque aún no era su tiempo, pero nunca imaginé un No de Dios. Cuando sucedió me sentí fracasada, desilusionada y enojada por unos días. Lloré porque había esperado tanto, había orado con tanta intensidad y fe. Pero comprendí que el Señor tenía cuidado de mí. Había hecho una lista a Dios de lo que anhelaba de un compañero y al cabo de un año conocí a quien hoy es mi esposo, ¡y no pudo ser mejor!, porque Dios sabía todo de mí, exactamente lo que necesitaba y conocía quién sería la persona ideal para mí.

Así que, un No a nuestra oración es una respuesta que podría hacernos sentir frustrados, desilusionados, a veces enojados con Dios, pero debemos comprender que los noes de Dios significan que Él desea lo mejor para nosotros y sabe que lo que pedimos no nos favorece en ese momento o quizás nunca. Por lo que debemos orar a Dios pidiendo que haga su voluntad siguiendo el ejemplo de Jesús. Como humano, Él quería que Dios pasara de Él aquel momento de dolor, pero le pidió que pese a su deseo, Dios el Padre hiciera su voluntad (Mateo 26:39).

Por lo que la próxima vez que Dios responda a tu oración con un No, recuerda lo que dice Romanos 8:28 “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien…”

Bendiciones!

Autora: Claudia Ogando

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